Un milagro emotropical
Soy el Indio / Soy la Cruz es el nombre que Látigx elige para su última acción ritual en colaboración con strlac records. Se trata de una pieza sonora y una videoperformance de 12:22 minutos en la cual se lleva a cabo el gesto de encender velas. La escena, en apariencia estática, invita a ver las sutiles modificaciones de la materia por la acción del sonido y del fuego. Si cerramos los ojos, podemos estar bajo un barranco escarpado donde ingresa algún destello de luz y los bichos pican fuerte, en un entierro llevando en las espaldas una corona con placas desconocidas, dentro de algún reloj donde el tiempo se dirige hacia atrás o en un rio oscuro y revoltoso que nos invita a dialogar con criaturas acuáticas y restos de basura humana. Es que Soy el Indio / Soy la Cruz es una pieza que aparece como una síntesis minimalista de una obra más extensa dedicada a cuidar y atender con fuerzas de tensión las geografías que le circundan y su potencia sincrética. En ese borde, la artista se instala como quien avista pajaros pero encuentra sonidos y ancestros que piden retornar, y ella les da asilo poético. A través de estas sonoridades que se expanden entre los tambores de la fiesta a San Baltasar y conversaciones entre insectos, Látigx oficia una especie de guía etnográfica que nos anima a entrar en un estado de mediumnidad, con la única condición de perder en el trayecto eso que hace del cuerpo una composición coherente y fija. Y si es real que los espíritus van detrás de los tambores, Látigx se instala justamente ahí, abriendo composiciones y diálogos con otras materialidades que carnavalizan el cronómetro y la linealidad por completo, como si de una samba se tratase. Un samba no escuro diría Chico Buarque porque la dimensión historiográfica de la pieza problematiza el mito fundacional de La Cruz de los Milagros, un pasado donde las lógicas coloniales lograron -mediante la evangelización y la matanza de poblaciones indígenas- apropiarse de un territorio donde, hoy, estos tambores hacen eco y justicia. Así, Soy el Indio / Soy la Cruz va construyendo una narrativa sonora que asciende y desciende como el fuego, mediada por disparos de escopeta, relámpagos, silbidos que llaman a las ánimas y cantos de cigarras que inauguran una gira donde avanzar, sin antes revisar nuestras comunidades, no es una opción.
Agustina Wetzel